16 ago. 2015

ShunKo, "El más pequeño"


Hoy buscando algunas fotos en mis archivos, encontré estas y las quiero compartir con ustedes y además comentarles que sentí en aquel momento:







“Por una ruta de Santiago del Estero, aminore la  marcha y me detuve para ver este rebaño de cabras y en lo profundo de mi ser anhelaba que apareciera Shunko"
Aunque sabia internamente que esto no pasaría, refresqué en mi memoria aquella historia de un libro leído, creo a los 14 años se ve que me marco, porque han pasado tantos años y lo sigo recordando....…."





 Las cabras siguieron su camino, dejándome el alma llena de felicidad, recordando que dos personas de culturas totalmente distinta pudieron entenderse hasta la eternidad.........(ahora les explico quienes fueron esas dos personas).






   
.................y Shunko vivirá por siempre en el monte santiagueño lleno de espinas, calor, sequía............



"Shunko" en quechua quiere decir "el más chiquito";
La novela (cuento largo) publicada 1949, por el escritor, maestro y científico  Jorge Abalos,  está centrada en la fresca relación de un maestro proveniente de la cultura oficial hispano-argentina de la gran ciudad y su alumno Shunko, un niño que solo hablaba la lengua nativa de los pueblos originarios del NOA, el quechua, tan humilde que casi siempre andaba descalzo, cuidando sus cabras...….( imagínate hoy en el 2015 todavía hay discriminación, en ambas culturas, lo que le habrá costado a ese maestro poder integrarse).
Shunko, era Benicio Palavecino y un día dijo en un reportaje, que su maestro le enseño:

“A ser gente, saber respetar y hablar en castellano.”



Seguro que el maestro enseño mucho más, pero él tuvo que aprender el dialecto quechua , para poder comunicarse y mucho más de ese mundo nuevo, así que como digo siempre, fue una relación de “ganar-ganar”


4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Si que debió marcarte.
De forma hermosa.
Gracias por compartirlo.

Saludos.

Común dijo...

Buen día Toro Salvaje, gracias por estar siempre, un abrazo de oso.

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Bonito rebaño, mis abuelos eran criadores de cabras y tenían manadas muy numerosas.

Gracia por visitarme, me alegra el verte por mi casa.

Un abrazo.

Común dijo...

Buen día Rafael, me encanta ir a tu casa a leer tus lindas palabras hechas poesia, un abrazo de oso.